Ventajas de la construcción con prefabricados frente a in situ
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¿Construcción prefabricada o construcción en obra?

¿Construcción prefabricada o construcción en obra?

¿Es posible construir cualquier cosa con prefabricados?, ¿está destinada la construcción tradicional a evolucionar sin remedio hacia un sistema de construcción industrializada? Lo cierto es que, como señalan algunos expertos, hay proyectos que están mejor preparados que otros para ser abordados con elementos prefabricados para su construcción, pero incluso los que menos lo están tendrán que asumir que el futuro será industrializado. Tal y como señalan desde ANDECE, y tal y como se puso de manifiesto en el primer Congreso sobre Construcción Industrializada, este tipo de construcción no deja de ser la «evolución técnica» de la construcción tal y como la conocemos.

Hace ya varios centenares de años que el hormigón armado se convirtió en uno de los materiales por excelencia de la construcción. Aunque muchos no lo sepan, el hormigón se posicionó como un material de referencia por culpa, entre otras cosas de la falta de madera para construir. Precisamente desde el mismo momento en el que comenzó a utilizarse hormigón para construir, sin darse cuenta, el sector empezó a perfeccionar lo que hoy conocemos como construcción industrializada.

Sí, has leído bien: perfeccionarse. Y es que la construcción es un campo de conocimiento en continua evolución, estudio e innovación. Hablar de prefabricados de hormigón es hablar de altísima calidad, a pesar de que en muchos ámbitos se sigan asociando los «prefabricados para la construcción» con un término peyorativo (algo que afortunadamente ya es residual). Esta constante evolución e innovación ha hecho que la construcción prefabricada acabe presentando una serie de ventajas indiscutibles con respecto a la versión “in situ”.

Construcción tradicional vs construcción industrializada

La construcción con hormigón in-situ (y todos sus materiales asociados, claro) se refiere exclusivamente a la que se realiza en el lugar de la obra. En cambio, la construcción con prefabricados de hormigón (PH) puede ser tanto en la obra como fuera de ella, en fábricas como la de Consolis Tecnyconta en Tauste (Zaragoza). En estos espacios se reciben los proyectos, se determinan las necesidades, se construyen y fragmentan las piezas y se trasladan al espacio de la obra. Eso sí, siempre que cumpla con las exigencias técnicas pertinentes, como por ejemplo ser un proyecto en varias etapas, funcional y fácilmente construible.

Gracias a este proceso se consiguen muchas cosas, pero hay que destacar dos muy relevantes:

  • En comparación con la construcción tradicional, los PH permiten reducir las tareas auxiliares y la mano de obra.
  • Los clientes que optan por utilizar elementos prefabricados para la construcción tienen garantizado desde el primer momento la calidad del producto, que siempre viene avalada por el propio fabricante.

Siempre que sale a colación el debate entre construcción prefabricada o in-situ, dos términos que nunca siempre adquieren mucho peso son el dinero y los plazos. Para obras de grandes dimensiones, son dos conceptos que no admiten discusión. E incluso en obras pequeñas comienza a verse, cada vez con más asiduidad la utilización de diversas piezas de prefabricados para su construcción.

Razones como las anteriores, y como las siguientes, hacen que el uso de diferentes tipos de prefabricados en la construcción sea cada vez más valorado:

  • No se requiere encofrado. En la vertiente in-situ, el gasto en este aspecto siempre termina siendo elevado.
  • No hace falta mirar al cielo. No se depende de la climatología, y por eso se consigue un mejor hormigonado con respecto a las técnicas de ‘hormigón in situ’.
  • La ejecución de las obras en el sitio suele tener los planos más dilatados. Y más tiempo siempre es más dinero. En cambio, la construcción industrializada puede presumir de precios cerrados y plazos mucho menores.
  • Las obras que se realizan con prefabricados generan menos polvo, menos ruido y, por lo tanto, menos movimientos. Todo esto se traduce en menos molestias en el lugar de trabajo. Esto también debe valorar desde una perspectiva social, entendiendo que las molestias son mucho menos y menos duraderas en el tiempo.

Reducción de los riesgos laborales de la construcción

Parece evidente que la construcción industrializada tiene elevadas ventajas, algunas de las cuales se analizan aquí. A todo lo dicho se le añade el hecho de que todos los procesos (proyecto, definición, producción, traspaso…) ocurren uno detrás de otro, y no paralelamente como en la versión tradicional. Gracias a ello se reducen las posibilidades de cometer errores, y se reducen las necesidades de coordinación entre empresas.

Y no nos podemos olvidar de los riesgos de la construcción. “La metodología tradicional de ejecución de obra in situ es una fuente de riesgos por sus características intrínsecas”, aseguran desde ANDECE en este artículo, donde se detallan los riesgos de los que hablan. Pero gracias al uso de los PH los riesgos se reducen considerablemente gracias a diferentes aspectos y medidas que se tienen en cuenta en este tipo de obra: no hay acopios intermedios de material o los procesos están completamente pautados para que cada trabajador cumpla con total seguridad las misiones que tiene encomendadas durante el proceso de unión de piezas.



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