Refabricación: un término clave en la circularidad del hormigón prefabricado

Refabricación: un término clave en la circularidad del hormigón prefabricado

Hablar de economía circular y vincular el término a los prefabricados de hormigón no representa una gran novedad. Y en el caso de que sea necesario resolver alguna incógnita, en Consolis Tecnyconta ya hemos abordado el tema en artículos como este. Pero, aunque el concepto esté muy lejos de ser nuevo, desde ANDECE han elaborado una serie de reportajes centrados en tres aspectos muy concretos de la economía circular: la reutilización, reparación y refabricación, un concepto que es interesante abordar con más profundidad.

¿Qué es la refabricación?

Refabricacion Prefabricados de Hormigón
 
 
Siendo técnicos, la lengua española no contempla este término en concreto, aunque el prefijo de la palabra ya da muchas pistas. Cuando hablamos de refabricar lo hacemos de «rehacer», lo que supone «Volver a hacer lo que se había deshecho, o hecho mal» o, por otro lado, «reponer, reparar, restablecer lo disminuido o deteriorado». Queda todo dicho.

Evidentemente, no se trata únicamente de algo que afecte al sector de la construcción. Nada más lejos. Un ejemplo muy representativo de refabricación lo encontramos en el mercado de los teléfonos móviles usados, que crecerá a un ritmo anual superior al 13,6% en los años venideros para situarse en los 332,9 millones de unidades vendidas en 2023, según datos de la consultora IDC. Por poner un poco más de contexto, en 2018 esta cifra era de tan solo 175,8 millones.
 
 
 
 
 
 
En el campo de la telefonía se les conoce como reacondicionados, un término que perfectamente podría encajar también en el campo de los prefabricados de hormigón. Y como siempre que se aborda el tema de utilizar algo usado, conviene hacer unas cuantas aclaraciones:

  • Los productos usados se «desmontan totalmente aprovechando aquellas partes que aún están útiles», mientras que -evidentemente- las que han llegado al fin de su vida útil se sustituyen.
  • Las piezas se reparan, pero también se «actualizan a una condición de nuevo» para que vuelvan al terreno en perfectas condiciones y con todas las garantías.
  • Además de que ofrecen las mismas garantías que algo nuevo, incluso podemos ver elementos mejorados tecnológicamente sin que esto perjudique el atractivo de su precio.

 

¿La prefabricación ha sido una buena idea?

Según confirman desde ANDECE, sí. «Es quizás la que ha tenido un menor alcance hasta ahora en nuestra industria, dentro de las tres vías de la circularidad que no implican una transformación significativa del producto para ampliar su vida útil», aseguran.

De todos los elementos a los que se les puede pedir una nueva vida, destacan, por ejemplo, las tuberías de hormigón empleadas en las redes de saneamiento y drenaje. Con el paso de los años, y del agua, en estas instalaciones se acumula grandes cantidades de incrustaciones, pero el hormigón como tal sigue presumiendo de su resistencia. Salvar la situación es relativamente sencillo: «se les realiza una limpieza interior y se recubren de material plástico» y así evitamos una obra nueva.

Los paneles sándwich son otro caso magnífico. Si se fabrican en un primer momento pensando que a lo largo de su vida útil podrán necesitar ‘retoques’, se puede tener pieza de hormigón para mucho tiempo. Y es que se le puede tratar para «mejorar su comportamiento ante las inclemencias climatológicas», sustituir las carpinterías o las ventanas, e incluso pintarlo para que tenga una nueva estética.

¿Qué debemos tener en cuenta para que la refabricación del hormigón sea un éxito?

Los especialistas de ANDECE, en el reportaje original, señalan ocho puntos concretos que no se deberían perder de vista:

  • Imprescindible fabricar y proyectar teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del producto.
  • Los elementos prefabricados hay que dividirlos «en módulos o elementos fácilmente reemplazables».
  • Hay que hacer prevalecer las conexiones mecánicas a las uniones soldadas o pegadas. Pensar que en el futuro queremos que sea fácil desmontar la pieza.
  • Utilizar «sensores embebidos o códigos QR» para la trazabilidad e identificación en su momento.
  • No incorporar químicos que puedan verse regulados (prohibidos) en el futuro.
  • Las piezas de hormigón, todas ellas, deben mostrar la misma resistencia a los productos químicos de limpieza.
  • Aunque no sea necesario señalarlo cuando hablar de prefabricados de hormigón, hay que proyectar con materiales «fuertes y durables».

Por último, reseñan la importancia de utilizar «elementos y medidas estandarizadas para facilitar una futura actualización e intercambio de piezas». Todo ello con un objetivo fundamental: hacer que el hormigón siga siendo un referente de sostenibilidad y vida útil en el mundo de la construcción.



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