Los inicios del hormigón como material de construcción
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¿Cuándo comenzó a utilizarse el hormigón para construir?

¿Cuándo comenzó a utilizarse el hormigón para construir?

“Se cree que los primeros orígenes del hormigón datan del año 7000 a.C. para la construcción de la antigua Babilonia”, aseguran desde ANDECE, uno de los autores de este artículo en que se hace un recorrido más que interesante por la historia del hormigón como material de construcción. El caso es que, puede pasar desapercibido para los ojos menos expertos, pero la mezcla de arena, piedra, cemento y agua la podemos encontrar en decenas de miles de construcciones a lo largo y ancho del planeta. Es decir, la construcción no se podría entender sin el hormigón.

Un primer punto que conviene aclarar: hablar solamente del origen del hormigón como material de construcción no es hablar del origen de la construcción con prefabricados, pero, y nunca mejor dicho, en algún momento hay que ubicar la primera piedra del camino. Está claro que, para hablar de la historia de este material, todos los expertos que se han lanzado a hacer un balance de su recorrido hablan de varias épocas muy diferenciadas.

Nos podríamos remontar a tiempos casi inmemoriales, incluso antes del Imperio Romano. Y es que el hombre siempre ha querido construir elementos duraderos. Incluso se podría hablar del Paleolítico y del Neolítico, cuando por aquellos tiempos comenzaron a construirse muros con piedras, pero sin usar sin ningún tipo de conglomerante. Y claro, pasaba lo que tenía que pasar: que los muros se caían.

Con estos precedentes, no queda otro remedio que avanzar en la historia y buscar un punto más o menos unificado de inicio. Y ese punto se encuentra en la época de los romanos: fueron ellos los que comenzaron a usar masivamente el concreto como material de construcción. De hecho, algunas de sus construcciones siguen en pie.

 

Algunos antecedentes históricos

Con estos precedentes, no queda otro remedio que avanzar en la historia y buscar un punto más o menos unificado de inicio. Y ese punto se encuentra en la época de los romanos: fueron ellos los que comenzaron a usar masivamente el concreto como material de construcción. De hecho, algunas de sus construcciones siguen en pie.

Podemos decir que los romanos abrieron la veda, pero hay otros dos momentos más o menos clave en todo este asunto:

    • Fue a mediados del siglo XVIII cuando llegó el origen de la prefabricación “entendida como la aplicación de procesos industriales a la construcción”, aseguran en el mismo artículo. Por aquel entonces llegaron nuevos materiales y también el diseño arquitectónico experimentó cambios relevantes que dieron nuevos aires a la construcción.
    • Y llegamos al punto clave: ¿cuándo se fusiono la técnica y el material? Pues los datos apuntan con claridad a mediado del siglo XX, cuando aterrizó en nuestras vidas lo que pasaría a la historia como cemento Portland.

A partir de ese momento, y gracias a que grandes ingenieros aparecieron en escena, llegaron los primeros referentes con auténticos hitos en el terreno de la construcción con prefabricados: el Castle House de John Board (1851) se considera el primer edificio en el que uso cemento Portland y bloques prefabricados de hormigón. Años más tarde, en 1900, se utilizaron por primer vez losas prefabricadas de hormigón en EEUU, y ya en 1930 vería la luz el pabellón universitario “Le Maison Suisse”. “Pero hay un hito y un personaje que por su trascendencia debe destacarse por encima del resto. En 1928, el ingeniero civil y estructural francés Eugene Freyssinet presenta la primera patente sobre concreto pretensado”, señala el artículo que ha servido de inspiración a este.

La segunda época de los prefabricados

Desde que se comenzó a usar hormigón para construir (porque la madera ya no era ‘válida’ como material), hasta que en 1942 se obtuvieron las primeras patentes para usar pretensado en España y América Latina, ha llovido mucho. Viendo estas fechas, es fácil concluir que la construcción con prefabricados (que tiene mucha más historia de la que podemos reflejar en un solo post) es una técnica constructiva joven. Y lo mejor de tener ‘poco’ recorrido es que todavía en 2018 le queda margen de maniobra y capacidad para sorprender.

Lo mejor de todo es que España, desde que el concreto llegó hasta aquí, siempre ha sido un país puntero en cuanto a construcción con esta técnica. Un ejemplo perfecto es que fue en nuestro país donde se pudieron ver algunos de los primeros ejemplos de pasos superiores con vigas prefabricadas en la construcción de las primeras autopistas que se levantaron en nuestro territorio.

Nuevos retos

La llegada de las nuevas tecnologías ha marcado siempre varios puntos de inflexión a lo largo de todo este recorrido. La llegada del CAD (Computer Aided Design) fue uno de ellos, y junto a otros sistemas de control como el PLC hicieron posible la inserción de máquinas automatizadas dentro del proceso constructivo. Si hablar de CAD parece remontarse al pasado, imagina hacerlo hasta la época de los romanos. Hace tiempo que ya el CAD está implementado en la industria (¡mucho tiempo!) y ahora todos miran a los nuevos retos que, a buen seguro, a los precursores del prefabricado les gustaría ver. Ahora hablamos de BIM, de economía circular e industria 4.0, tres retos actuales que seguirán engrosando la historia de los ‘jóvenes’ prefabricados de hormigón.



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