España y el Pacto por una Economía Circular
3955
post-template-default,single,single-post,postid-3955,single-format-standard,,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.7,vc_responsive
 

España ya tiene su Pacto por una Economía Circular

España ya tiene su Pacto por una Economía Circular

Nave logística construida con prefabricados de hormigón El concepto economía circular hace tiempo que tenía que ser algo más que buenas intenciones, y era cuestión de tiempo que se plasmará negro sobre blanco a nivel institucional. Así pues, con el objetivo de “implicar a los principales agentes económicos y sociales de España”, los Ministerios de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y de Economía han impulsado finalmente en este 2018 el “Pacto por una Economía Circular”, que pretende impulsar definitivamente esta transición mediante 10 ejes concretos.

Tal y como han asegurado sus impulsores, la creación de este pacto ha despertado bastante interés. Prueba de ello son las 1.800 observaciones que el borrador recibió, y que fueron objeto de estudio antes de la firma definitiva. “La Estrategia cuenta con un primer ‘Plan de Acción’, que prevé acometer 70 actuaciones con un presupuesto de más de 800 millones de euros hasta 2020“, revelan en esta noticia. Dentro de todas estas cifras y actuaciones, el sector de la construcción ha sido (porque lo viene siendo desde hace tiempo) y será gran protagonista.

En primer lugar, la reducción y reutilización de materiales cogerá bastante fuerza, un campo que no es desconocido para la industria del hormigón prefabricado ya que “la protección de medio ambiente” (que es el bien mayor que se persigue con estas medidas) está contemplada en los planes de actuación ya desde hace varios años. En este sentido, se buscará también “la reparabilidad de los bienes producidos, prolongando su vida útil”, algo que se puede apreciar, por ejemplo, en los nuevos materiales de construcción (hormigón autorreparable) o en las propias características de los materiales utilizados en la producción de PH.

La innovación, clave

El término “innovación” tiene que ir necesariamente de la mano de todo lo que suponga avanzar hacia un mundo más amigable. La intención de los 55 agentes implicados en el pacto es incrementar “la eficiencia global de los procesos productivos, mediante la adopción de medidas como la implantación de sistemas de gestión ambiental”, e innovar igualmente en lo que afecta más de acerca también a los consumidores, promoviendo formas innovadoras de consumo sostenible, incluyendo en este aspecto productos y servicios. Para ello, entre otras cosas, se potenciará la transparencia en la información de que lo que se consume proporcionando información sobre la “duración y la eficiencia energética” de aquello que va cayendo en nuestras manos.

En principio, igual que ya sucede a nivel doméstico con los electrodomésticos, se impulsará una “ecoetiqueta”, aunque es un aspecto al que todavía queda por darle forma.

Otro aspecto que no queda al margen de todo este proceso es la información. Contar a los consumidores todo lo que necesitan saber acerca de los bienes y servicios por los que pagan es fundamental, sobre todo en la época actual. En este sentido, uno de los ejes es la difusión de “la importancia de avanzar desde la economía lineal hacia una economía circular, fomentando la transparencia de los procesos, la concienciación y sensibilización de la ciudadanía”, según señalan el Ministerio de Medio Ambiente en una nota. Evidentemente, se facilitará la creación de los cauces adecuados para ello, facilitando el intercambio de información.

Por último, el décimo punto de la declaración del Pacto por una Economía Circular asegura que se debe promover “la incorporación de indicadores del impacto social y ambiental derivados del funcionamiento de las empresas, para poder evaluar más allá de los beneficios económicos que se generen en las mismas”.

Economía circular y prefabricados de hormigón

En términos generales, la construcción genera una media de dos toneladas de desechos por habitante. Una cifra suficientemente alta para que la economía circular llamará a la puerta hace tiempo. En gran parte gracias al llamado “Horizonte 2020”, las tres “R” (reducir, reutilizar, reciclar) ya se erigieron en protagonistas. Y es que reducir la huella de carbono, minimizar los residuos o reducir el consumo de recursos naturales tenía que ser un objetivo irrenunciable. Así pues, nos pusimos manos a la obra, por ejemplo, reciclando los residuos de las demoliciones o utilizando el hormigón para fines tan desconocidos como los decorativos.

¿Quieres conocer un poco más acerca de estos últimos datos? Puedes recordar este artículo publicado en nuestra web.