Los dos principales retos a los que se enfrenta la construcción industrializada

Los dos principales retos a los que se enfrenta la construcción industrializada

Hablar de construcción industrializada es hacerlo acerca de una solución estructural capaz de responder a las demandas de la sociedad actual. Hace tiempo que quedó fuera de toda duda que vino para quedarse y que tiene mucho futuro por delante. diríamos incluso que un gran recorrido. No obstante, desde VIVIALT (del que formamos parte Consolis Tecnyconta) han querido señalar dos barreras muy concretas que, por el momento, están «ralentizando» el desarrollo de este tipo de construcción

1. El desconocimiento

Mientras en otros países de Europa la construcción industrializada, en altura o de cualquier otra tipología, no representa una gran novedad, la realidad es que en España sí lo es. Y hay que asumirlo. Desde VIVIALT señalamos que puede este ser un factor clave para que promotores y arquitectos se puedan mostrar «reticentes» a ella. «Esto naturalmente cambiará con el tiempo cuando la experiencia ponga en valor las innegables ventajas», apunta este documento destinado, precisamente, a esta rama profesional.

El «desconocimiento», de hecho, es un concepto muy global. Y en las empresas prefabricadoras asumimos que no son pocos los que dan por hecho, por ejemplo, que esta solución constructiva es «un todo o nada». Algo completamente erróneo ya que en la mayoría de proyectos «se pueden utilizar cualquier número de elementos prefabricados», combinando sin problemas la construcción tradicional con las bondades de esta innovadora elección. De hecho, las «alternativas híbridas» reportan también grandes noticias a quien las encarga.

¿La buena noticia? Que esta barrera se empieza a salvar. Poco a poco. Ya se han cerrado numerosas obras construidas con elementos prefabricados de hormigón, y la situación solo tiene visos de mejorar: «las herramientas de diseño paramétrico, cuando se integran con el modelado BUM y la precisión de las tecnologías de fabricación asistidas por ordenador» ya ponen su granito de arena, facilitando a los arquitectos valiosas herramientas en las que apoyarse.

2. Modelos de financiación

«La construcción industrializada también puede implicar una evolución diferente de las necesidades de tesorería, porque el tiempo de construcción se reduce sustancialmente», reza el documento que ya hemos adjuntado. Sorprendentemente, una de las ventajas más importantes (la compresión de los tiempos de obra y su consiguiente presupuesto ‘reducido’) se ha convertido en otra pequeña barrera para superar.

La explicación es relativamente sencilla, y aquellos acostumbrados a los números la comprenden rápidamente: los promotores que optan por esta solución deben revisar su calendario de financiación porque «los desembolsos en la fase de construcción se han de realizar en un periodo más corto». No obstante, entran en juego otros factores positivos como el hecho de que «al adelantarse la fecha de entrada productiva del proyecto antes se comienza la generación del beneficio», concluyen desde VIVIALT.

¿Serán ambos grandes problemas?

Como más o menos se desprende de las propias explicaciones, no tiene pinta de serlo. Los retos a los que nos enfrentamos son, efectivamente, un reto significativo pero «algunos grandes promotores han constituido recientemente divisiones de edificación industrializada». Y eso no hace más que aportar otra buena pista del futuro que nos espera.



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